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Médiums queer del culto a María Lionza redefinen binariedad de género en la montaña sagrada de Venezuela

Escrito (English) por Freisy González; Traducido (Español) por Gabriela García Calderón Orbe · Global Voices · Español · CC BY 3.0

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Ilustración editorial sobre cultura.

Diversidad de género, resistencia y travestismo ritual en el culto sagrado de Venezuela

Originalmente publicado en Global Voices en Español

En Venezuela, el espiritismo como religión es parte de la imaginación colectiva, de la identidad; creencias populares y prácticas rituales que llevan de vuelta a los ancestros de tiempos coloniales. Con los años, el espiritismo ha evolucionado hasta convertirse en un culto nacional vibrante y contemporáneo centrado en la figura de María Lionza como la principal protectora de las aguas y las amuletos de la naturaleza, figura que enfrenta las nociones del estado patriarcal y se opone a las religiones monoteístas.

Este sistema religioso ha sido estudiado en profundidad por antropólogos en Venezuela ( Daisy Barreto, Angelina Pollak-Eltz, Michelle Asencio, Francisco Ferrándiz, Cesar Escalona, entre otros), sobre lo que leí y encontré interesante en su momento, pero que luego vi por primera vez en sus sitios más importantes, como Quibayo y Sorte, en el estado de Yaracuy, Venezuela.

Estos sitios son parte del monumento nacional Cerro María Lionza, popularmente conocido como la Montaña de Sorte, y representan las expresiones más destacadas de este culto a nivel nacional, así que recibe visitas todo el año de practicantes o “caravanas” (como se suele llamar a estos grupos).

Pero pocos días son tan importantes como el 11 y 12 de octubre, cuando miles van a celebrar el Día de la Resistencia Indígena en Venezuela.

Estas fechas ofrecen una oportunidad de observación etnográfica y cultural, específicamente en cómo se recuperan las historias orales y nuestros orígenes étnicos, incluidos los de los pueblos indígenas, que incluyen guerreros que lucharon contra la colonización española, y las poblaciones africanas —pueblos esclavizados y cimarrones — como podemos entender a través de la figura de los Tres Potencias: reina María Lionza como la figura central del culto, la líder, acompañada del indio Guaicaipuro y el negro Felipe.

Para esta celebración, las familias se reúnen alrededor de los árboles y a lo largo de las orillas del río Yaracuy, que recorre toda la montaña, y arman lujosos altares de las diversas deidades del espiritualismo venezolano, que encarna los rituales sagrados característicos del culto marialioncero.

La figura de María Lionza es profunda, y creo que es arriesgado simplificarla, pues se le considera reina, diosa, madre y guardiana, pero también hay aspectos vinculados a su sensualidad, como lo evidencian sus representaciones iconográficas que han surgido, desnudas o vestidas, por ejemplo.

En este aspecto, recurrí a los escritos de Francisco Ferrándiz y César Escalona desde la perspectiva de la antropología venezolana, los combiné con mis observaciones y entrevistas de campo, para abordar problemas relacionados con el género y la diversidad sexual que son esenciales al fascinante debate dentro del culto en sus diversas cortes, como la corte negra, la corte vikinga, la corte malandra, la corte chamarrera, la corte médica, entre otras, además de entidades.

Diversidad de género, discriminación de género

La montaña Sorte es un entorno en el que se cuestionan los estereotipos de género, y creo que socavan las perspectivas androcéntricas y rígidas nociones de masculinidad y femineidad que se encuentran en el cristianismo, pues las entidades suponen un desafío por el amplio espectro en términos de fortaleza, altura, voz, vestimenta y otros detalles de los médiums que los encarnan, y también las características particulares de cada espíritu.

En sus etnografías y escritos, Ferrandíz ofrece interesantes reflexiones sobre el cuerpo y la masculinidad en esta religión, y cómo los hombres médiums (desde una posición de masculinidad estigmatizada) resistían la posesión de espíritus de mujeres, algo que ocurría con tanta frecuencia entre espiritualistas mujeres.

Por eso, mi encuentro en Sorte con la caravana de María Dolores Rodríguez y sus Potencias —encabezada por Osmer Padrón y sus ahijados— también me permitió explorar esos aspectos.

Osmer Padrón, Wander Rodríguez y Jhonaiker Díaz son hombres médiums que pertenecen a la comunidad LGBTQ+, y son parte de esta caravana que canaliza entidades femeninas de la corte negra, como María Dolores Rodríguez, Francisca Martínez, Rita Encarnación y La Negra Tomasa. Pero en el caso de Osmer, también canaliza a Mister Píter, entidad masculina de la corte vikinga, guerrero y curandero.

Wander me dice que en la comunidad espiritualista LGBTQ+, “hay mucha discriminación, dentro y fuera de la montaña [de Sorte], pero la reina María Lionza es amor y cariño, y como muchos seres espirituales han dicho, estima grandemente a todos. Estamos acá antes que nada para cumplir un mandato de la Dios y nuestra Majestad María Lionza. Nada más importa”.

Con respecto a la práctica de canalizar entidades femeninas de la corte negra, Rodríguez me cuenta:

Most of us spiritualists in the LGBTQ+ community dress up in dresses — or find ourselves transported into that state — not because we want to… Right now, there’s a lot of talk from people saying that men who want to be women channel Black Court entities just to wear dresses, but that’s not the case. When a spiritual entity is a woman or was a woman, she always seeks to be fully covered, to cover her breasts, and why? Because she feels exposed; she feels alive. There are many spiritual entities, such as the Negra I work with — who is Rita Encarnación Martínez Chávez — as well as María Dolores Rodríguez Rodríguez, Francisca Martínez Martínez, and Negra Tomasa, who have their dresses made for them. It’s not because we want to wear dresses; if they were our own bodies, we’d walk around shirtless, but no, they always… Spirituality always seeks to feel alive; that’s why they put on their dress, their turban, and some even seek out a flower.

Muchos de los espiritualistas en la comunidad LGBTQ+ usamos vestidos —o nos encontrarnos transportados en ese estado— no porque queramos… Ahora, muchos dicen que los hombres que quieren ser mujeres que canalizan entidades de la corte negra solo para usar vestido, pero ese no es el caso. Cuando una entidad espiritual es una mujer o fue una mujer, siempre busca estar totalmente cubierta, cubrir su pecho, ¿y por qué? Porque se siente expuesta, se siente viva. Hay muchas entidades espirituales, como la Negra con la que trabajo —que es Rita Encarnación Martínez Chávez— y también María Dolores Rodríguez Rodríguez, Francisca Martínez Martínez y la Negra Tomasa, que tienen vestidos hechos a la medida. No es porque queramos usar vestidos; si fueran nuestros cuerpos iríamos sin camisa, pero no, siempre… la espiritualidad siempre busca sentirse viva. Es por eso que se ponen sus vestido, sus turbantes y algunos hasta buscan una flor.

Hay detalles curiosos con respecto a los que las entidades piden a sus “orillas” —personas que también atienden a formas físicas de las entidades— como tabaco y aguardiente; pero en el caso de las mujeres negras: justo cuando piden sus vestidos, también piden maquillaje y hacen gestos como si se miraran en un espejo.

Wander me dice que, en el caso de Rita Encarnación, “su flor favorita es la cayena, pues es la flor con la que aprendió a hacer su magia, y califica a “otras flores como hipócritas, pues esas otras flores siguen vivas muchos días después de que las arrancan de las naturaleza, mientras la cayena se marchita inmediatamente después de que la arrancan de la naturaleza”.

Todo esto demuestra que el espiritismo venezolano debe examinarse a través del lente del género, desde una perspectiva feminista, lo que se refleja en la dinámica de poder establecida entre hombres y mujeres, la presencia de travestismo ritual durante el trance y los rituales de posesión, y otros aspectos que enriquecen nuestra comprensión de esta importante religión venezolana.

Escrito (English) por Freisy González

Traducido (Español) por Gabriela García Calderón Orbe

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Versión de texto: se omitieron las imágenes y el formato del original.

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